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enero o SÁBADO desp Epifania
(Id=63)
Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, para que
recibiéramos
Misit Deus Fílium suum,
factum ex mulíere, ut adoptiónem filíorum recipéremus.
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno: tú que nos has hecho renacer a una vida nueva por
medio de tu Hijo, concédenos que la gracia nos modele a imagen de Cristo, en
quien nuestra naturaleza mortal se une a tu naturaleza divina.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Dios nos escucha en todo lo que le pedimos conforme a su
voluntad
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
5, 14-21
Queridos hijos: Esta es la confianza que tenemos en Dios:
que si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha; y si sabemos que nos
escucha cuando le pedimos algo, sabemos que tenemos todo lo que le hemos
pedido.
Si alguno ve a su hermano cometer un pecado que no lleva a la muerte, pida a
Dios por él, y Dios le dará
Sabemos
Sabemos que pertenecemos a Dios y que el mundo entero está bajo el poder del
demonio; pero sabemos también que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado
inteligencia para conocer al Verdadero. Y estamos en el Verdadero, en su Hijo,
Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.
Hijo míos, cuídense de los ídolos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 149, 1-2.3-4.5-6a y 9b
El Señor ama a su pueblo.
Beneplácitum est Dómino in pópulo suo.
Canten al Señor un canto nuevo, alábenlo en la asamblea de
los fieles; celebre Israel a su Creador, festejen los hijos de Sión a su Rey.
El Señor ama a su pueblo.
Beneplácitum est Dómino in pópulo suo.
Que alaben su nombre con danzas, que toquen para él la
pandereta y el arpa; porque el Señor aprecia a su pueblo y concede a los
débiles
El Señor
Beneplácitum est Dómino in pópulo suo.
Que los fieles salten de alegría y hasta en los lechos
canten jubilosos: con vivas a Dios en la boca; será un honor para todos sus
fieles.
El Señor ama a su pueblo.
Beneplácitum est Dómino in pópulo suo.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El pueblo que habitaba en tinieblas, vio una gran luz. Sobre los que vivían en
tierras de sombras una luz resplandeció.
Pópulus qui sedébat
in ténebris vidit lucem magnam, et sedéntibus in regióne umbrae mortis lux orta est eis.
Aleluya.
El amigo del novio se alegra de oír su voz
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
3, 22-30
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo fue Jesús con sus discípulos a Judea y
permaneció allí con ellos bautizando. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salín, porque allí había agua abundante. La
gente acudía y se bautizaba, pues Juan no había sido encarcelado todavía.
Surgió entonces una disputa entre algunos de los discípulos de Juan y unos
judíos acerca de
"Maestro, Aquél que estaba contigo en la otra orilla del Jordán, de quien
tú nos diste testimonio, está ahora bautizando y todos acuden a él".
Contestó Juan:
"El hombre sólo puede tener lo que Dios le haya dado. Ustedes mismos son
testigos de lo que yo dije entonces: "Yo no soy el Mesías, sino el que han
enviado delante de él". La esposa pertenece al esposo. El amigo del
esposo, que está junto a él y lo escucha, se alegra mucho al oír la voz del
esposo; por eso mi alegría ha llegado a su plenitud. Es necesario que él crezca
y que yo disminuya".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Señor,
Dios nuestro, fuente de la piedad sincera y del amor fraterno, que esta ofrenda
glorifique tu nombre y nuestra unión se haga fuerte por la participación en
estos sacramentos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Cristo, luz de las naciones
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque hoy has revelado en Cristo, para luz de todos los pueblos, el verdadero
misterio de nuestra salvación: pues al manifestarse tu Hijo en nuestra carne
mortal, nos hiciste partícipes de la gloria de su inmortalidad.
Por eso,
con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos
sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
De su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia.
De plenitúdine eius nos omnes accépimus, et grátiam pro grátia.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Que tu pueblo, Señor, dirigido por tu ayuda continua, reciba los auxilios
presentes y futuros que le envías y, sostenido por
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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